Huella de Carbono
La huella de carbono es un indicador que estima la cantidad de gases de efecto invernadero emitida para satisfacer el consumo de un individuo, una población, un territorio o una actividad: bienes, servicios y uso de infraestructuras. El cálculo integra las emisiones vinculadas a las importaciones y exportaciones, sea cual sea el lugar de producción.
Se expresa en toneladas equivalentes de CO₂ (tCO₂e), unidad que agrega los distintos gases según su poder de calentamiento.
Los tres alcances
- Alcance 1
- emisiones directas, procedentes de fuentes que la organización posee o controla.
- Alcance 2
- emisiones indirectas ligadas a la energía comprada, principalmente la electricidad.
- Alcance 3
- todas las demás emisiones indirectas, aguas arriba y aguas abajo: compras, desplazamientos, uso de los productos vendidos, fin de vida.
En una organización, el alcance 3 representa lo esencial del total. Para el sistema de información, la fabricación de los equipos comprados constituye habitualmente la partida dominante. Un balance limitado a los alcances 1 y 2 pasa al lado del problema.
Marcos de cálculo
El GHG Protocol establece el método de referencia internacional. La norma ISO 14064 lo hace verificable. En Francia, el Balance de Carbono lo instrumenta y el BEGES lo convierte en obligación legal para ciertas organizaciones. Estos marcos no se oponen: se superponen.
Lo que la huella de carbono no dice
Reducir el análisis ambiental al carbono deja fuera el agotamiento de recursos, el consumo de agua y la toxicidad. Un ACV multicriterio evita ese sesgo.